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Los 'Todólogos’ y la Crisis De autoridad**
Autor: Francisco Márquez Maraver
El concepto romano de "auctoritas" ha muerto.
Según Livio, AUCTORITAS engloba significados diversos. Se refiere a la cualidad de la persona que es reconocida y que por lo tanto tiene influencia, credibilidad, prestigio y, en definitiva, autoridad en sus opiniones, pero no en un sentido coercitivo, sino ético.
Esas personas son reconocidas y respetadas cuando se manifiestan porque lo hacen y opinan sobre aquello que dominan por su estudio o práctica reconocida.
Creo que ctualmente hay una crisis de autoridad generalizada que está llevándonos a un sibilino cambio de régimen que puede conllevar hasta a la destrucción de la democracia tal y como lo han expresado reputados autores en ensayos muy clarificadores, como el de la jueza Natalia Velilla (‘La crisis de autoridad’. Ed. Arpa, 2023).
Aquí parece que todo el mundo sabe de todo. Se llama “todólogo” a aquel que opina de absolutamente todo sin conciencia de su propia ignorancia y en base a ideas viscerales y egoístas. La irracionalidad se impone. A falta de argumentos racionales y lógicos se recurre al uso de múltiples falacias, entre las que destaca la falacia ‘ad hominem’, contra el hombre, en cualquier debate. Se llega así al extremo de rebatir con descalificaciones personales que ponen etiquetas demoledoras al que exprese lo contrario de lo opinado por muy versado que el interlocutor esté en la materia en cuestión. No sé pregunta con la mente abierta. No se escucha a nadie para ilustrarse. Y de leer ni està ni se le espera. Solo ‘reels’ y memes de redes sociales ilustran esas mentes ociosas. Al contrincante se le niega racionalidad e integridad. Se generaliza un mundo de ‘cuñados’ irrespetuosos entre sí a los que no les tiembla el pulso al usar términos extremos y extraños para acallar pensamientos y palabras que no concuerden con ellos y sus creencias. Hablan de historia, política, justicia, arquitectura, ingeniería, informàtica, enseñanza, medicina o de cualquier otra disciplina basados en unos supuestos conocimientos o inexistentes o sumamente superficiales. Por ejemplo, hay una legión de hooligans opinando de tácticas y estrategias futbolísticas como si fuesen nacidos "Guardiolas" sin tener conciencia de su propia ignorancia. No se libra nadie de ser puesto en duda por muy experto que se sea o estudiado que esté. Aquí se cuestiona al médico cuando emite un diagnóstico o diseña un tratamiento. Se le dice a los profesores y maestros como tienen que enseñar o qué alumnos aprobar o suspender. Se critican sentencias judiciales sin base de conocimiento jurídico alguno y sin haberse leído siquiera los correspondientes sumarios. Ni el Tribunal Supremo se libra.
Mezclando adjetivos Maximalistas de uno u otro signo político o ideológico, ahí están calificativos tan usados como genocida, feminazi, perroflauta, moro, negro, gitano, cani, choni, sudaca, panchito, populista, clasista, franquista, supremacista, racista, xenófobo, … O FACHA o ZURDO.
Es especialmente bochornoso la utilización del término FACHA usado para escarnio público de cualquiera que ose discrepar de la corriente de opinión de la izquierda oficial. Creo que su origen està en la ideología ‘woke" que se ha ido imponiendo en todo el mundo occidental desde el último tercio del siglo XX. Todo aquel que se atreva a poner en duda los argumentos de la mencionada corriente ideológica puede ser señalado. El "wokismo" defiende básicamente la justicia social y abomina del racismo y de la desigualdad entre personas por razón de raza o sexo. Nada se puede decir en contra de ideas tan reconocidas desde mucho antes del siglo XX-XXI en la historia en la cultura judeocristiana. Son ideas irrenunciables por cualquier persona de buena voluntad. Pero llevado a su extremo el wokismo se convierte en adanista (_hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente_) y pretende imponer su propia moral a todo el mundo sin valorar siquiera cualquier matiz defendiendo a ultranza hasta el uso de un lenguaje políticamente correcto. Al lado de la defensa de la equidad racial y social, el feminismo, el uso de vacunas o el movimiento LGBT también defienden el uso del lenguaje inclusivo, de pronombres de género neutro, el multiculturalismo,, el activismo ecológico y el derecho a abortar. Y creo que algunos de esas propuestas ideológicas son al menos discutibles y opinables. Por ello algunos piensan -incluido Obama- que los"wokes" son "_hipócritas que se creen moralmente superiores y quieren imponer sus ideas progresistas sobre el resto" Incluso cuestionan, sobre todo, los métodos coercitivos que utilizan algunos "policías de la palabra_" -así los definen- _contra quienes dicen cosas o cometen actos que ellos perciben como misóginos, homofóbicos o racistas"._
Desde ese punto de vista, no puedes defender la libertad individual o la familia tradicional. Defender la dignidad de la mujer solo es posible si te posicionas como feminista radical defendiendo por ejemplo el concepto de discriminación positiva, que no por ser "positiva" deja de ser discriminación por razón de sexo en perjuicio del masculino. Si te cuesta entender la ideología de género y pretendes rebatirla con educación, mesura y con respeto a la dignidad de la mujer, del hombre o del homosexual te tildaràn de homófobo y “facha”. Te la juegas si defiendes las tradiciones de tu comunidad, pues te tacharàn de inmovilista y trasnochado. Si estás en España, puedes ser nacionalista catalán, vasco, gallego o andaluz pero no sentirte español y expresarlo públicamente. No puedes defender las excelencias del respeto a la propiedad privada. No puedes ir en contra de limitar los poderes del estado para decidir o imponer una determinada visión del sistema educativo en detrimento del derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos. No puedes defender un sistema de sanidad privado con argumentos. Ni se te ocurra ir a favor del fomento del emprendimiento privado personal. No puedes denostar la incentivación del funcionariado estatal como medio de ganarse la vida. El apoyo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado en su lucha contra la delincuencia es rechazado por considerarse a la policía no como servidores públicos sino como cuerpo represor y violento contra el pueblo. En general, cae el oprobio sobre el pensamiento liberal tal como se entiende en Europa. Se le tacha de ir en contra de la igualdad y la fraternidad entre los seres humanos. No se le da oportunidad de razonar sin que se le imponga la marca de fuego y se le clasifique y descalifique como mivimiento FACHA.
Y desde determinada derecha también aparecen los descalificadores que llegan hasta tachar injustamente de ignorantes y vagos a los de izquierdas. No admiten las políticas de ayudas sociales por considerarlas creadoras de vagos pancistas subvencionados por el resto de los considerados honrados contribuyentes. No admiten el hecho de que existan individuos que no pueden salir adelante sin las ayudas sociales. La derecha propicia como nadie la creación de riqueza colectiva pero no consigue hacer bien la redistribución de esa riqueza. Confían en que la mano del mercado con las reglas de la competencia y el esfuerzo individual puedan suplir de manera justa las diferencias sociales. Pretenden que creamos que se impone la inexistente meritocracia perfecta olvidándose del privilegio en el acceso a determinados puestos de poder de los hijos de padres de clases sociales superiores política, cultural o económicamente. La ultraderecha o derecha extrema se erige en poseedora de las esencias del nacionalismo centralista y único posible pretendiendo imponerlo incluso por la fuerza. No reconoce su pasado de colaboración con el régimen franquista. Niega hasta la posibilidad de que alguien de izquierdas pueda llegar a sentirse español o francés o miembro de cualquier nación. Esta idea obviamente queda desmentida echando un vistazo a la realidad misma o a la historia y biografías de ilustres militantes de izquierda.
Por otro lado, la izquierda extrema no condena régimenes autoritarios de su tendencia. La izquierda ha olvidado, por ejemplo, a los balseros cubanos huyendo de la opresión comunista, el derribo del muro berlinés de la vergüenza o la opresión de todo un pueblo, el norcoreano, secuestrado por un cruel dictador de libro. Dicha izquierda extrema, en su afán de rechazar la propiedad privada potenciando un Estado omnipresente, llega hasta a proteger y apoyar al ‘okupa’ que usurpa derechos de propiedad. Los okupas para ellos son héroes que defienden por la vía de los hechos su derecho a una vivienda digna. Se olvidan de que se atreven impunemente a tomar posesión de viviendas o propiedades que otros han heredado, construido o comprado con su esfuerzo propio en base a unas leyes vigentes de propiedad privada. Se olvidan que el derecho a una vivienda digna tiene que ser garantizado por el estado y no por el ciudadano individual y honrado que invirtió en propiedades el fruto de su ahorro creyendo que las leyes de la propiedad le protegería.
Y si se habla de ecologismo se instala la falsa idea de que si se es de derechas no se puede defender ideas ecologistas que defiendan el equilibrio de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático. ¿Se pueden defender esas ideas solo si se es de izquierdas? Creo que pensar eso es un error. En estas ideas solo puede haber aplicación de lo que la ciencia nos diga. Quien niegue lo que la ciencia demuestra día a día no opina con racionalidad y sentido común, sea de una ideología u otra. Si el cambio climático tiene demostración científica es osado y absurdo defender su inexistencia como lo es negar una enfermedad que le diagnostique el médico a su paciente con pruebas irrefutable. El paciente puede negarlo y actuar como si la enfermedad no existiera y así autodestruirse no haciendo el tratamiento prescrito, pero enfermo estará. Es una verdad absoluta.
Otro ejemplo evidente son los movimientos antivacunas que niegan la evidencia del mucho bien que el descubrimiento de las vacunas ha hecho y sigue haciendo a la humanidad.
Todas estas ideas están generando una peligrosa polarización de la sociedad entre aquellos considerados buenos -los defensores del wokismo- y los calificados como malos -el resto-. Todo es negro o blanco. No hay posibilidad para los grises o los matices que pongan de manifiesto la complejidad de cualquier cuestión humana. Se levantan muros que impiden el debate sano o el respeto a la opinión ajena. Hay incluso familiares enfrentados sin posibilidades de reconciliación por cuestiones ideológicas. Se llega a situaciones trágicas de cancelación o muerte civil de personas honestas que simplemente defienden ideas distintas a la corriente oficial del momento. esa cultura de la cancelación es especialmente cruel con el uso de las redes sociales. En las mismas hay un ejército de enmascarados “todólogos”dispuestos a destruir sin piedad a personas, por otra parte honestas, sólo por defender ideas distintas. Convierten así a las redes sociales en las nuevas guillotinas del Siglo XXI.
Si seguimos así, poco a poco se llegará a la negación de la dignidad de ser persona del que se manifieste con ideas distintas a las propias. El contrincante se convertirá en alimaña a eliminar por no tener derecho a vivir. Y lentamente se dará paso a la violencia física para aniquilar al discrepante y llegaremos por fin al temido cambio de régimen imponiéndose una auténtica dictadura de terror que obligue al silencio y practique la opresión del ciudadano que, obviamente, dejará de serlo porque se le despojará de cualquier derecho incluidos los básicos, los humanos.