
Reflexiones por la sorpresa de vivir: Compartiendo tu reflexión te ayudas a vivir...ayudas a vivir
lunes, 2 de mayo de 2016
RESILIENCIA O LA ADAPTACIÓN AL CAMBIO PARA SER UNO MISMO

jueves, 28 de abril de 2016
Juzgar, autojuicio. Perdonar
lunes, 11 de abril de 2016
Ocio, trabajo y pereza
No hay pecado o defecto que peor me siente que el de la PEREZA ni comportamiento que peor soporte que el de la persona perezosa. Porque la pereza se retroalimenta a sí misma llevando a la persona a la inacción y a la indolencia. Y porque la persona perezosa a través de esa indolencia se convierte en egoísta e insolidaria no solo con los demás sino con ella misma, abandonándose en el desamor y la frescura en su acepción de descuido, negligencia y poco celo. El perezoso se aprovecha desvergonzadamente de los demás para su cuidado y manutención y no aporta nada ni a sí mismo ni al prójimo. Aunque lo aparente, no va ni siquiera a lo suyo. Se perjudica a sí mismo en un lento declive de devastación de su autoestima. Porque la pereza puede llevar al individuo a la tristeza por el aburrimiento, a la soledad desierta en donde se ausenta hasta de la propia conciencia, donde los propios pensamientos negros y zombis vagan como monstruos pesados, cabizbajos, lentos...perezosos. Su conducta se aproxima a la del parásito: aquel ser que vive a costa de otro llamado huésped pero destruyéndolo sin aportarle nada, incluso hasta aniquilarlo para por fin llegar a la propia autodestrucción.
¿Quieres ser así? Creo que no. Porque si trabajas sales de la pereza y aumentarás tu autoestima y la estima que te tengan los demás. El antídoto de la pereza es la fuerza de voluntad y la curiosidad que es el origen de cualquier acción humana. El ser humano es un ser social y por eso debes ganarte tu sitio en esa sociedad, porque para bien o para mal las sociedades actuales son exigentes con sus miembros. No son aceptados en ella de cualquier forma; y mucho menos solo por ser persona. Y la mala noticia es que los excluidos de dicha sociedad lo pasan fatal o simplemente no pueden vivir. Hace mucho "frío" cuando se vive aislado. El ser humano necesita manutención y seguridad básicamente; y también sentirse miembro de la colectividad, ser reconocido por ella y sobre todo por sí mismo. Eso tiene el precio de la contribución. Quien nada aporta por ser perezoso es libre de su inacción pero deberá soportar las consecuencias responsablemente.
Ana Cristina Aristizàbal Uribe, en un artículo publicado en "El Colombiano" (Antioquia, Colombia) en agosto de 2010 titulado "Como anular a una persona", defiende la tesis de que si a una persona se le da todo, se le regala todo sin exigirle esfuerzo alguno, le anularemos cualquier recurso propio que tenga, lo convertiremos en perezoso y cuando los regalos cesen, caerá en la desazón, la desgana y no entenderá al mundo. Este será visto como culpable de sus desgracias y exigirá seguir recibiendo apoyos y "regalos" para seguir viviendo pues "es su derecho". Los padres o sistemas que lo dan todo hecho "por amor" en realidad inutilizan a la persona, la convierten en víctima y se corromperá como el agua estancada.
Esta concepción peyorativa de la pereza no ha sido siempre así. Y las matizaciones históricas buscan diferenciar la pereza del ocio creativo y enriquecedor.
Hay quien dice que la pereza es algo natural por que la ciencia dice que todo tiende al ahorro máximo de energía y a la máxima entropía. Como materia que seriamos según la ciencia no nos escaparíamos de esa ley natural. Incluso se ve a los animales o plantas que solo se mueven para conseguir alimento o mantener su seguridad y la de su prole. Pero el ser humano nuevamente tiene que valorar las consecuencias de dejarse llevar por esa tendencia natural al tener conciencia de sí mismo por ser portador de un gran cerebro: la decadencia personal a través de la tristeza y de la pobreza. J. J. Rousseau nos dijo que «Después de la de conservarse, la primera y más poderosa pasión del hombre es la de no hacer nada.».
Tanto los griegos como los romanos consideraron al ocio como propio de los ciudadanos libres y dignos y al trabajo como actividad propia de gente vil, miserable o poco honorable. El trabajo era actividad de esclavos e impropio de la naturaleza del hombre libre. Pero en realidad los ociosos griegos o romanos "trabajaban" intelectualmente o dirigiendo designios de la sociedad a la que pertenecían. En ese sentido, sus días eran productivos para si mismos y para la sociedad. Sócrates decia: "No es perezoso sólo el que no hace nada, sino el que pudiendo ser algo mejor, no lo hace". Los dirigentes romanos incluso usaban esa tendencia al disfrute improductivo del ocio del populacho dándole "pan y circo" para acallar protestas y desviarlos de la atención de la decadencia económica y militar.
Posteriormente fue el cristianismo el que santificó al trabajo como actividad dignificadora del ser humano en tanto en cuanto lo hacía
útil y siervo de sí mismo y de la comunidad. Y esto es así porque trabajando se aprovecha algo limitado y efímero: el tiempo. Y al perderse dicho tiempo se hace daño al progreso y crecimiento del individuo y de la sociedad a la que pertenece. Por tanto quien pierde el tiempo sin trabajar cometería un pecado capital desde la concepción cristiana: la pereza. Pero ha de saberse que el cristianismo no encumbra a la pereza como pecado capital hasta el siglo V por el papa Gregorio Magno, sustituyendo al antiguo pecado de la tristeza, en el sentido de acidia, que dejó de serlo.
El marxismo ve al trabajo como moneda de cambio entre el proletariado y el capitalista. Trabajar tiene un precio que depende de la oferta y la demanda. El ser humano, en sus ratos de ocio, puede elevarse fomentando su creatividad. Incluso Lafargue, marxista más radical que su suegro Karl Marx, llegó a escribir un ensayo, "El derecho a la pereza", en el que santifica al perezoso que da rienda suelta a las pasiones humanas, buenas por naturaleza desde la concepción marxista e identificando al trabajo como imposición de la moral de la burguesía capitalista y del clero cristiano para dominación del proletariado haciéndole ver que esta vida es un valle de lágrimas al que se viene a sufrir.
Incluso más recientemente, en el 2010, Tom Hodgkinson escribe un apasionado ensayo, "Elogió de la Pereza", en el que da la visión del trabajo como expresión de una enfermedad y a la pereza como comportamiento noble y natural. Pero su reivindicación es más de libertad para el ser humano que de la pereza en sí. El tiempo dedicado a la inacción es productivo y creativo y el uso del mismo debe ser libremente elegido por la persona según Hodgkinson. Pero existe un concepto moderno que se relaciona íntimamente con la pereza: la procastinación, se refiere a la posposición de actividades o deberes en beneficio de no hacer nada o hacer lo indebido. Esto lleva al ser humano a sentimientos de frustración y ansiedad desmedida.
Yo creo que el tiempo que no se dedica al trabajo debe ser "disfrutado". Se entiende al ocio como tiempo de descanso o tiempo libre de la persona que le deja sus ocupaciones principales y productivas. La dedicación al ocio por tanto no sería inmoral en sí misma. Más bien sería el premio individual al trabajo bien hecho y productivo. Seria mas bien un tiempo dedicado al desarrollo de la creatividad, al cultivo de la paz mental y a la recuperación de las energías minoradas del cuerpo. Esto no tiene nada que ver con el concepto de pereza como tiempo dilapidado. Es un derecho humano reconocido.
Y lo ideal es que durante el tiempo del trabajo se disfrute como si fuese el del ocio. Lo ideal es ser productivo y creativo siempre, también cuando se trabaje. Y en ese momento no sabremos si trabajamos o estamos en tiempo de ocio, sabremos que estaremos disfrutando de nuestro limitado tiempo, seremos lo que somos sintiéndonos presentes en este mundo y entonces seremos felices.
lunes, 29 de febrero de 2016
Dolor de andaluz
El subdesarrollo andaluz tiene causas externas pero también internas, sobre todo internas... Ya si. ¡Ay, mi Andalucia!
En un magnífico libro (“Porque fracasa los paises“ de A. Acemoglu y J. A. Robinson) se afirma: "En general, su situación no se debe a su ignorancia ni a su cultura. Como mostraremos, los países pobres lo son porque quienes tienen el poder toman decisiones que crean pobreza. No lo hacen bien, no porque se equivoquen o por su ignorancia, sino a propósito”.
En la misma obra se habla de la importancia de crear instituciones inclusivas y no extractivas y de que “ni las teorías basadas en la geografía, ni en la cultura ni en la ignorancia ayudan a explicar la situación en la que estamos inmersos".
Y en otro punto se expresa que “Para ser inclusivas, las instituciones económicas deben ofrecer seguridad de la propiedad privada, un sistema jurídico imparcial y servicios públicos que proporcionen igualdad de condiciones en los que las personas puedan realizsar intercambios y firmar contratos; además de permitir la entrada de nuevas empresas y dejar que cada persona elija la profesión a la que se quiere dedicar”.
El andaluz sabe evadirse, pero más de la cuenta; y también, pero poco, quejarse; es como si la "resignación cristiana...la cruz a cuesta" sea obligación de llevarla calladamente, por eso no es la pereza ni la desidia... es otra cosa...
Tal vez sea el miedo, que mucho miedo también hay. El miedo a señalarse recorre la geografía andaluza. Hay que ser políticamente correctos. Los que se atreven a hablar alto, muchos de los que en las redes sociales expresan sin tapujos sus opiniones, en general, dan imagen de ser extremistas y excluyentes. Sorprendentemente arrastran tras de sí a opinadores también intolerantes extremos de base y algo "tuertos" o desinformados. Son los claqueros de un teatro de actores sesgados e instalados en la provocación. Como ejemplo está la desproporción de pedir que se cambien nombres religiosos de calles muy asentados y aceptados por una mayoría de la población. Lo reclaman en base a un laicismo confundido con el anticlericalismo. Pero por otro lado está el rechazo manipulado de una parte de la sociedad inmovilista a que esa petición siquiera se haga, ignorando el derecho a la libertad de pensamiento y expresión. En las dos posiciones hay intolerancia y extremismo, en las dos hay intención de imponer al prójimo la propia visión del mundo. Y hasta llegan a usar formas "¡procesión de la vagina!" y palabras de mal gusto, que llegan a la ofensa y al desprecio del discrepante. Incluso piden cárcel y condenas judiciales a quienes hieren sensibilidades propias sin reparar en sus propias anatemas y veleidosas excomuniones. ¡¡Cuidado con jugar con la conciencia y su sagrada libertad!! Las actitudes violentas, fruto de la instalación del odio y la ausencia de empatía, están a la vuelta de la esquina.
En Andalucía una alta proporción de profesionales excelentes lo hacen muy bien en sus respectivos puestos. Aportan lo mejor de sí mismos en los mismos muy responsablemente pero son incapaces de manifestar una opinión que no sea la políticamente correcta. Guardan silencio y miran para otro lado cuando ante ellos se manifiestan los movimientos de la serpiente del poder. Y les lleva al conformismo y la mediocridad, a refugiarse en el montón, en la masa informe y aborregada. Se retiran a sus aposentos importándoles solo que lo propio se mantenga. El moderado disidente permanece callado públicamente. Cree así protegerse a sí mismo y a su prole del revanchismo de los detentadores del poder. Callan sin luchar abiertamente denunciando las mentiras y la manipulación de las conciencias a través de la instrumentación de la educación y los "mass media" públicos y afines desde el poder establecido. No luchan ni denuncian las corrupciones cercanas ni las subvenciones arbitrarias y sin control ni los nombramientos políticos de puestos profesionales hasta llegar a las bases mismas de la sociedad civil, ni a la burocracia que asfixia al emprendedor legalizado objeto de presiones impositivas y regulatorias excesivas. Todos, aunque esos emprendedores más aún, somos víctimas de una economía sumergida tolerada, vista como amortiguadora de revueltas sociales procedente de los hipnotizados y acostumbrados a la sopa boba. Se iguala por abajo. La preparación y el trabajo no se prima. No se incentiva el talento, ni al esfuerzo en el aprendizaje o la innovación.
Y lo evidente es que en gran medida tienen razón: en Andalucía es muy difícil la discrepancia con el poder, es difícil expresar opiniones contrarias a la corriente oficial. Si lo haces has de estar dispuesto a soportar ostracismo y falta de respeto; no te gasean, pero te ignoran, te dificultan las iniciativas, miran para otro lado o te advierten sigilosamente ninguneándote. Al que destaca no se le apoya, no vaya a ser que quiera el "carguito" o amenace los privilegios establecidos. La oligarquía dominante es extractiva y excluyente de todo aquel que ose ponerla en duda. Los únicos que están contentos son los aprovechados del clientelismo, los que saben aprovecharse de esa situación. Son los "pelotas" del venido a llamarse "régimen". Piensan que con las migajas que obtengan, mientras duren, vamos adelante.
Y lo triste es que las alternativas políticas al poder actual son sospechosas de desear la misma cosa, de ser lo mismo, de no ser sinceras en el compromiso con las personas. Los unos porque arrastran un pasado ya lejano de épocas pretéritas de colaboración y conformismo con opresores externos a Andalucía; y los otros por dar imagen de desestabilizadores del "status quo“ y de revolucionarios inexpertos y temerarios que proponen escenarios idealizados pero inciertos y peligrosos en un mundo actualmente pacificado y globalizado. Este análisis de las alternativas queda para otra reflexión.
sábado, 20 de febrero de 2016
Juegos de poder: postureo fatuo
domingo, 14 de febrero de 2016
¿Eres "alguien" o eres "algo"?
El hambre nos mata rápido. El alma, en cambio, agoniza durante décadas
Jacques Segot
Pianista y escritor
Entre los componentes principales de la naturaleza humana está el planteamiento continuo del propio sentido de la vida. Es la capacidad de mirar hacia dentro y montarse un mundo paralelo al real y empírico con el fin de entender el porqué estamos aquí, la razón de nuestra existencia.domingo, 7 de febrero de 2016
Contra los extremismos
“Todo extremismo destruye lo que afirma” (María Zambrano)
Que digo yo...¿no os parece que la cosa se está calentando quizá más de la cuenta?...Expreso mi miedo, que el miedo es libre. Es mi espanto ante tanta adhesión a actitudes revolucionarias para conseguir las metas sociales y políticas; hay en ellas extremismo, frentismo, ultraísmo y exageración radical. Se está polarizando la sociedad española entre una derecha y una izquierda igualmente intolerantes e intransigentes. Y entre nacionalismos excluyentes e insolidarios (incluido el españolismo, que no solo hay veneno nacionalista en Cataluña o País Vasco). Poco a poco se va enconando las posturas, poco a poco se van crispando los nervios y se fomentan odios nacidos de las vísceras apartándose de la razón y del sentido común. Poco a poco los manipuladores extremistas se apoderan de medios de comunicación de masas para difundir soflamas y consignas. Las posturas tozudas y avorazadas son peligrosas. Embrutecen a una sociedad que hasta ahora se estaba rigiendo por reglas de convivencia y tolerancia suficientes para que el respeto al que piensa distinto impida el deseo de aniquilarlo. Se instala un diálogo de sordos improductivo y amenazante. Los salvapatrias ideológicos proliferan que podrían virar no pocas veces a violencias no sólo verbales ¡Cuidado con determinados "youtubers" de éxito que solo gritan y maldicen! ¡Cuidado con tertulianos manipuladores que difunden sesgos interesados y con "mala leche"! ¡Cuidado con los que usan mentiras históricas aprovechándose de la ignorancia rampante de las mayorías! ¡Cuidado con los defensores de determinados tradicionalismos dándoles aura de verdades inmutables! ¡Y cuidado con los que defienden que la falta de respeto a protocolos formales siempre es sinónimo de progresismo y modernidad!; no reparan en que el respeto institucional se basa, entre otras cosas, en el cumplimiento de dichos protocolos transgredidos con indumentarias inadecuadas o símbolos legales no respetados.
La memoria de gran parte de los españoles se va difuminando por motivos simplemente de edad. Todos los que ahora tienen menos de 40-45 años no vivieron en sus carnes "conscientes" la transición (1975-1985 aproximaximadamente) y mucho menos el franquismo (1936-1975) y ni siquiera el llamado tardofranquismo (1965-1975 aproximadamente). Han vivido en lo que se ha venido a llamar el "periodo democrático" inaugurado con la constitución de 1978. Por tanto, lo que saben de esas épocas anteriores a los últimos 30 años es lo que han leído o estudiado (una minoría, creo) o lo que les han contado (una mayoría).
Los otros (los mayores de 40-45 años) tuvieron -tuvimos- una estrecha relación vivencial con la transición y con el franquismo y sus postrimerías. Incluso muchos convivieron -convivimos ("hijo, no te metas en política que te juegas la vida")- con los que vivenciaron los convulsos periodos de la Segunda República, la triste guerra civil española, la terrible postguerra y el resto del régimen franquista. Muchos usan de esa memoria la parte que les interesa a sus fines y acorde con su ideología. La conciencia de transmitir la verdad histórica para mejorar y no repetir los mismos errores del pasado no se tiene en general. Recordemos cuando no se podía decir que se era comunista porque te metían en la cárcel como mínimo. O cuando se pasó hambre física y carencias materiales hoy ¿impensables? -en realidad, ya está aquí para muchos-. O cuando la educación era confesional porque el régimen lo era. O cuando era obligatorio cantar el "Cara al Sol" a la entrada o salida del colegio. O cuando los ruidos de sables permanecían en los cuarteles dispuestos a cargarse toda libertad política. O cuando la maldita ETA mataba sin discriminación. O cuando ser policía o guardia civil destinado en el Pais Vasco suponía marginación y peligro vital real...y más aún cuando solo con no ser aberzale suponía jugarse la vida en dicha región...o cuando...etcétera. Hay muchos botones más de ejemplo.
Lo conseguido no se debe perder. Ha sido gracias a la superación de aversiones viscerales e irreflexivas. Esos odios son los que nacen de ver al que no piensa igual a nosotros como alimaña o fiera que hay que aniquilar, como delincuente peligroso del que protegerse y al que hacerle frente. El aborrecimiento incontrolado rebaja al contrario de su condición humana. No se repara en que somos seres humanos iguales que, en general, buscamos una vida mejor y que defendemos nuestras posturas con la mejor de las intenciones, aún a riesgo de estar equivocados. Las imposiciones vienen de un poder legal y legítimo que se elige democráticamente, que está sujeto a la alternancia y al control, más o menos imperfecto pero control al fin y al cabo de los tres poderes: legislativo, judicial y ejecutivo. Y el imperio de la ley nos protege sin discriminación aunque imperfecta.
Aunque la corrupción sea generalizada, también lo es la implacabilidad de la justicia que, aunque lenta, poco a poco va sacando los colores cada vez a más corruptos e impresentables sociales. Siempre existe la negociación, la parcialidad, la gradualidad y el consenso. Y para nada se deben de dejar de respetar los procedimientos legales y democráticos. Todo lo demás son extremismos que consideran que el fin justifica los medios, incluidos los medios violentos e ilegales. ¡Cuidado!
