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domingo, 6 de abril de 2014

Quisiera...

Quisiera recuperar la luz de la esperanza 
Quisiera recuperar la confianza poderosa en uno mismo
Quisiera sentir la fuerza inconsciente pero inocua
Quisiera tener los ojos abiertos por la alegría que da la sorpresa continúa de la vida
Quisiera volver a asustarme con la incierta oscuridad pero ser valiente y atravesarla
Quisiera seguir mirando hacia delante sabiendo que me espera la inmensidad
Quisiera vivir sin saber que la vida tiene un final 
Quisiera seguir viviendo el ahora con los cinco sentidos abiertos a captar los mensajes 
Quisiera sentir la felicidad del aprendizaje continuo
Quisiera saber que pertenezco y me pertenecen
Quisiera disfrutar de lo cercano con tranquilidad de que lo lejano también está disfrutando
Quisiera llorar por la despedida y alegrarme por la acogida
Quisiera ver la verdad en todas las palabras que escuche
Quisiera no dudar de las intenciones de nadie
Quisiera viajar sin tener que cuidar mis espaldas
Quisiera tener la seguridad de que nadie tiene que matar o torturar para afirmarse
Quisiera que el mendrugo de pan que alguien posea esté a disposición del prójimo que sinceramente lo necesite
Quisiera que el sol, el aire, la tierra y el agua se repartieran igual para todos
Quisiera sentir la valentía del que libremente expresa su opinión sin miedo a represalias
Quisiera que la violencia desapareciera de las posibilidades de relación humana
Quisiera que los políticos decidieran pensando en el bien de todos y no en su bien
Quisiera que el mundo no se gobernara por el dinero
Quisiera  vivir tranquilo, sin pensar en el mañana, sabedor de que será cada vez mejor porque el hombre es bien intencionado 
Quisiera que el error de alguien sea tolerado porque nunca es malintencionado
Quisiera que los ridículos y vergüenzas no existiesen porque todos sabemos  que tenemos sombras que nos hacen vulnerables
Quisiera que los colores distintos en los seres humanos se viesen con alegría por la diversidad y no con miedo a la diversidad y el daño
Quisiera que la abundancia esté al servicio de la providencia y que en esta confiáramos todos
Quisiera que ninguna religión sirviera a la manipulación y al poder, quedándose en la convicción íntima de cada cual con respeto al pensamiento discordante del otro
Quisiera que el sexo no se usase como fuente de poder ni de diferencia de derechos u obligaciones
Quisiera que se erradicase el sufrimiento del ser humano por culpa del ser humano


Quisiera...quisiera...¡noo!
 QUIERO!...y quien quiere...¿puede?... 
Si! Puedo...
!!!PODEMOS!!!


Exclusividad en el sistema sanitario público de Andalucía

Están dinamitando las estructuras asistenciales de los hospitales públicos desde dentro del sistema  sanitario público en Andalucía. Los cuadros dirigentes actuales buscan fidelidades ideológicas y no competencia profesional, probablemente con la conciencia de creer que es lo mejor para la sociedad. 

Falacias en las que se basan:

 1: Todo médico que trabaje en el el sistema público de asistencia sanitaria está obligado a defender el modelo actual de asistencia sanitaria pública y  no sólo cumplir con sus obligaciones profesionales. 

Se olvidan de que cada cual tiene derecho a tener su propia opinión de las cosas independientemente de donde se gane el pan

2: Dentro del colectivo de  médicos, TODOS aquellos que sean exclusivistas serán los que de verdad defienden al sistema sanitario público. Son los abnegados trabajadores que "no piensan" en otros negocios más que en los que le interesan a la empresa en la que trabajan.

Pero se olvidan de que  las circunstancias que llevan a un médico a ser exclusivista o  no, pluriempleándose libremente en el segundo caso, son variadas y complejas; y no sólo influye en ello que ideológicamente se esté de acuerdo o no con el ssp y ni mucho menos de acuerdo o no con la gestión política puntual del mismo.

3. Todo médico que trabaje en el ssp y que a la vez tenga actividad en la asistencia privada está en contra del modelo del ssp. 

Obvia falacia.

4. Todo médico con actividad asistencial mixta cumple insuficientemente con su actividad pública al priorizar siempre su actividad privada. 

Pero se olvidan que la inmensa mayoría mantienen una actividad privada a tiempo parcial y ni mucho menos es lo principal en su quehacer profesional.

5. Si se tiene actividad privada el único valor que se defiende es el afán de lucro propio del capitalismo más atroz.

Son prejuicios ideológicos exentos de matices, en los que está la verdad.

7. La exclusividad tiene el precio que diga la "empresa pública" sin tener en cuenta la opinión ni valía del trabajador

Se olvidan que el trabajo en un sistema como el que tenemos tiene un precio que en gran medida, en el caso de las profesiones libres, lo fija la ley de oferta y demanda.

Y más y más....



viernes, 7 de marzo de 2014

La montaña

Unas veces te aplauden, otras te abuchean. Y tu te preguntas: ¿si soy el mismo? ¿No se dan cuenta?. Pues no. No se dan cuenta. Ni les importas. Debes ser como la montaña que soporta el frío o el calor, el viento o la lluvia...pero siempre está donde mismo, no se inmuta. Fija en su ubicación sin hacerle daño a nadie, adapta su paisaje a las circunstancias, pero sigue siendo la misma. ¿Eres el mismo? ¿Cambias según te marcan los que te aplauden o abuchean? Imposible ser el mismo: sólo buscando Tu Paz interior, aceptando tus sombras, sin avergonzarte de ser vulnerable  puedes ser feliz sin que te marquen las circunstancias. 

sábado, 18 de enero de 2014

El remiendo postizo

¡Tú te callas, que aquí eres un remiendo postizo!

Como un trueno sonando haciendo temblar todo lo que pillara a su paso me lo dijo alguien a quien yo quería y que me quería: la abuela de mi mujer y la "nana" de mis niños. Tenía fama de cascarrabias, hipocondriaca y "saboría" (en el diccionario andaluz:  "Dícese de la persona que, dada su falta absoluta de gracia, sentido del humor y dinamismo, está más próximo en la cadena evolutiva al geranio que al homo sapiens. (Todo ello sin desmerecer la importancia del Reino Vegetal)"). Pero ya se que no le iba ninguno de esos calificativos. Tenía sentido del humor y cuando te ganabas su confianza te incluía en su "familia" y sólo entonces daba la cara por tí, te respetaba y te amaba. Pero mientras llegaba esa consideración a su corazón era desconfiada y a veces incluso maleducada, como instinto de supervivencia en una selva llena de fieras. 

Y es que no era más que una superviviente digna de la postguerra española, que sacó como pudo pero con honestidad y mucho amor a su hija y a la familia de su hija adelante...sufriendo el rechazo social de la época que le tocó vivir. Y consiguió integrarse en la "selva". Sin formación académica pero con valores y fortaleza mental y física curtida en una vida de trabajo y lucha, trató a su hija, a sus nietos y biznietos defendiéndolos como gata preñada. No dudó nunca en interponerse entre los agresores y ellos. Los acogía en su regazo con un amor protector que les dejó huella y que aún recuerdan con lágrimas en los ojos por su ausencia física sin solución por su muerte y la echan de menos cuando en sus vidas necesitan y reclaman apoyo, compresión y mimo, sin que les pregunten. 

¡Ea ah...la niña de su mamá, 
ea ah... La niña de su papá!
¡Ea, ea, ea...ea, ea...ah!
Que el picarón del sueño
Ya le va a picar!

Pero diferenciaba quien era de su sangre y quién no. Y yo no lo era; yo era inicialmente para ella un "remiendo postizo" porque creía y decía que "los novios son como los mocos, te limpias uno y vienen otros". Entre cabizbajo y humillado el orgulloso de mí se calló, no tenía nada que hacer ante una fuerza de la naturaleza y uno era educado para contestarle a una señora mayor. Pero había algo que me decía: "tiene razón, ¿quien eres tú para meterte donde no te llaman? ¿Acaso cuestiones que sólo entienden aquellos que tienen parentesco de sangre deben ser objeto de opinión interesada por quién no posee dicho vínculo?

Esa anécdota fue y es recordada en la familia como algo jocoso. Pero ella en ese momento se ganó mi respeto. Desde ese momento se establecieron las posiciones y cada cual quedó en su sitio. Y yo la quise desde entonces cada vez más, aunque a veces mi ego herido se molestaba recordando el momento. No hubo nunca más un mal gesto ni por mi parte ni por la de ella. Y sé que me llegó a querer y casi a preferirme a otros consanguíneos en según qué circunstancias. ¡Ay, cómo cuidó a mi niña recién nacida!, ¡cómo me dió la cara cuando más la necesitamos mi mujer y yo!

Y es que todo humano tiene un orden en su escala de consideración de sus semejantes. Y en ese orden, quiérase o no,  predomina el orden familiar. Quien no comprenda esta concepción de la familia y sus relaciones no encajará nunca bien cuando decida vivir en pareja o casarse. Están los padres y luego los hermanos y luego el resto. Los que vienen de fuera son familia"política" que sólo con el tiempo y con sus acciones adquieren el derecho al lazo afectivo inquebrantable. Pero siempre comprendiendo y aceptando que cada cual puede criticar a los miembros de su familia de sangre pero el "advenedizo" nunca, porque si lo hace se encontrará con el rechazo y en un entierro en el que nadie le ha dado vela. 

El núcleo familiar está siempre al quite de todo: cuando desfalleces por la enfermedad, por los amores fracasados, por la economía precaria, por los errores de la vida en general. Cuando no tienes donde ir, miras alrededor y siempre terminas en tu familia. Y hasta los llamados "expertos" en economía y sociología lo dicen: la red familiar ha sido lo que verdaderamente ha sostenido a los individuos víctimas de la terrible crisis que nos asola.

Por eso hay que sembrar en vida, no hay que dejar nada para después o por si acaso. Una familia desestructurada siempre lo es porque alguno de sus miembros no ha asumido su rol, a veces incluso sin ser consciente de ello.  Todo núcleo social humano tiene un orden. Y en el sistema familiar hay que darlo todo por los hijos, por los hermanos, por los padres, por los abuelos...por la familia. Deben ser sus miembros los prioritarios en la atención y en la escala de valores de consideración de los demás. Ni el Estado ni Cáritas ni ninguna institución humana te sacará de ningún atolladero si tu familia no te quiere. Y no me refiero solo a lo puramente material, sino también a lo emocional y espiritual. Al respecto ya aprendí también de la "nana" que "si, sólo se dispone de un mendrugo de pan en una familia, el mismo se reparte entre sus miembros, y nadie muere entonces de hambre".

sábado, 4 de enero de 2014

El TIEMPO


Se dice que el pasado no existe, pero quedan sus enseñanzas. La memoria: ¿se va perdiendo? Me gusta creer que no, que hay algo en nuestro cerebro permanente, inalterable al tiempo. Otra cosa es tener consciencia de su presencia. Quedan los recuerdos reclamando su sitio en el presente a veces para bien y otras para mal. Los recuerdos nos conforman resultando de ellos lo que somos ahora. Nos generan dicha unas veces y desazón y desasosiego otras. Pueden avergonzarnos o enaltecernos. Son sombras que siempre están, visibles o no, pero conformando nuestro ser esencial, todo lo que somos. Seguro que lo que no recordamos pero ya vivimos se manifiesta en nuestros dichos, en el tono de nuestras voces, en nuestros gestos y reacciones, en nuestro carácter y temperamento. Condicionan nuestras relaciones y dan como producto el ser humano individual que todos somos ahora. 

El ahora. Está de moda. Se dice que sólo existe el presente, es verdad, pero es efímero y vertiginoso. Pero ha de saborearse con los ojos cerrados. Y tocarse con la inmensidad de toda la piel que nos envuelve. Oír sus sonidos en todas sus escalas y oler sus aromas impregnándonos de su esencia. Y con todo, ser capaz de ver lo físico y lo inmaterial. En definitiva, sentir intensamente desde el placer al dolor. Sólo así sabremos que estamos vivos.

Se dice que el futuro no existe, pero en él están instaladas todas las ilusiones y todos los sueños. Hay Incertidumbres porque siempre hay algo que no controlamos, suposiciones que no son reales, prejuicios basados en creencias erróneas e incluso prospectivas basadas en fría estadísticas sacadas de extrapolaciones de hechos pasados. Y así, lo que se dice del futuro puede no llegar a ser real nunca; nunca: da miedo una palabra tan contundente y definitiva. 

Pero lo definitivo es lo que le da carta de existencia al tiempo. Y desde el punto de vista del ser humano y sus limitaciones solo hay una cosa definitiva: la muerte. Es la única certeza. A partir de su constatación, a partir de la toma de conciencia de su existencia, surgen los consuelos privados y colectivos disfrazados de religiones e ideologías. Es decisión íntima tener fe o creer en ellas.

Y si todo tiene un principio y un final ¿cuál fue el principio del propio tiempo? ¿Cuándo empezó todo? No hay científico que lo haya aclarado. Por ello solo conjeturas poéticas nos puede hacer pensar en su origen. El convencimiento de que existe puede que sólo esté en la conciencia del hombre que, nuevamente repito, se sabe mortal. Y entonces tras constatar esa certeza atisba otra: el único principio al que puede darle carta de veracidad es a su propio principio individual o al de los seres unívocos que le rodean. El ser humano con su conciencia vive la ilusión de controlarlo todo. Pero no puede controlar el tiempo. Este pasa inexorablemente y hagas lo que haga no se para nunca... implacablemente nunca. Y sólo empieza cuando nace el hombre a la vida. Y, entonces, le empiezan las prisas. La mayoría quiere vivir todo en una espiral de ambición desmesurada por controlar el mundo que nos rodea. Pero en el fondo sabe que no tendrá "tiempo suficiente" para llegar a ese todo, a abarcar el saber completo, a poseer lo material, a perfeccionarse a sí mismo hasta el ideal del superhombre, a ser aceptado por todos sus semejantes... Y he aquí que aparece el más allá. Sin pruebas comprensibles por el ser humano solo le queda a éste la decisión de creer o no. Y creyendo en la eternidad, en el "no tiempo", la angustia vital disminuye autoconvenciéndose de que su vida no es inútil, de que no carece de sentido. 

¿Y el final? El de todo tiempo es un futurible. La conversión del todo en la nada ¿llegará? Creer eso es creer sin fundamento. De momento solo sabemos que todo se transforma, pero hay esencias que quedan en forma de "átomos", de partículas indivisibles que aún no conocemos del todo. Por lo tanto el final de nuestro tiempo es el final de nuestras vidas tal como las conocemos, caminando hacia una transformación que nos funde con la naturaleza. Nuestros "átomos" se separan y se reúnen con otros "átomos" en unos bailes nuevos azarosos e imprevisibles.  

Por lo tanto, si no podemos saber si hubo un principio ni sí llegará un final ¿se quiebra la idea del concepto de tiempo lineal? ¿Será más real el tiempo cíclico de los orientales? ¿Ocurrirá todo a la vez? En la naturaleza todo son ciclos que se repiten al marcado de la rotación incansable de la Tierra sobre sí mismo y alrededor del sol. Y así se da en todo el universo.
Me gusta pensar que volveremos a vivir tras acabar esta vida, pero ¿será de nuevo en el tiempo? 


sábado, 28 de diciembre de 2013

Cambios en el modelo sanitario desde el punto de vista de un profesional médico

EL MUNDO CAMBIA

No se si os habéis dado cuenta: El mundo está cambiando. Hay cambios tecnológicos, culturales, legales…

Todo el mundo está interconectado y globalizado: es el mundo 2.0.

Hay móviles, internet, hay una conciencia global…No hay separación entre personas, el paradigma no son ya las fronteras ni la separación del enemigo

El mundo es global: el aleteo de una mariposa provoca un huracán a distancia…

Por ello cualquier decisión que tomemos en nuestra vida tendrá consecuencias no solo en tu entorno más cercano sino en todo el mundo. Hay que ser conscientes de ese detalle cada vez más.

INFORMACIÓN UNIVERSAL Y GRATUITA

También el mundo cambia por el ingente progreso en la información disponible para cualquiera. Todo el mundo sabe de todo. El mundo de internet se ha convertido en una extensión de nuestro cerebro, un corpus de memoria permanente e inmediatamente disponible. Y eso lleva a que en nuestras relaciones cada vez debamos ser más auténticos, más transparentes. Por ejemplo, cada vez hay menos asimetría entre el saber del profesional especialista en un ámbito determinado y el profano de la materia en cuestión. Uno de esos ámbitos es el sanitario: no cabe más que la transparencia en lo que un especialista médico transmita en relación a su servicio, pues si no es sincero ni honesto en su actividad tarde o temprano le caerá el desprestigio tanto entre los propios compañeros como, y más grave, ante sus clientes-pacientes.

CONCENTRACIÓN DEL PODER ECONÓMICO

Esos cambios generales encaminados a la globalización de la información también están provocando en muchos sectores económicos una hiperconcentración de poder económico tremendo. Uno de esos sectores es el sanitario. Y encima la crisis empuja cada vez más a que el pez grande se coma al chico. Veremos más abajo como las grandes empresas prIvadas sanitarias de nuestro país se están organizando.

CAMBIO EN EL MODELO DE ASISTENCIA SANITARIA

El modelo de asistencia sanitaria está, o mejor dicho, ha cambiado ya en nuestro país. La idea de un Sistema Nacional de Salud universal y gratuito ha empezado a entrar en una rampa imparable de destrucción. Ya no es universal y poco a poco cada vez menos será gratuito. La población en general (sobre todo la andaluza) aún no se ha enterado; pero eso es así querámoslo o no. Y los profesionales que trabajan en la sanidad pública están cada vez peor considerados y peor pagados, soportando condiciones laborales que desde mi punto de vista ofenden a la inteligencia y a los derechos humanos. Es inaudito que tras la ingente preparación de un facultativo médico especialista sea contratado con la precariedad que actualmente está imponiéndose. Por ello la salida cada vez más digna es el ejercicio libre de la profesión médica, sin el yugo de un sistema politizado y manipulado por un poder sin escrúpulos, al que sólo le importa autoperpetuarse.

CRECIMIENTO SECTOR PRIVADO SANITARIO

Y es por ello que está creciendo la oferta asistencial en la sanidad privada. Ya supone el 28 % de toda la asistencia sanitaria que se presta en nuestro país y el 2,5 % del PIB español. Está aumentando el número de centros privados de asistencia sanitaria integral como hospitales generales. La organización y la calidad buscada cada vez es más parangonable a la de cualquier centro de atención sanitaria pública. Incluso hay investigación y docencia similar o mejor a la de la sanidad pública.

COMPAÑÍAS DE SEGURO

Y dentro del sector sanitario privado son las compañías de seguro las que tienen la batuta, pues son las intermediarias entre los clientes-pacientes y los profesionales o centros proveedores de salud. Las grandes compañías de seguro y las grandes empresas privadas proveedoras de salud se han organizado en el IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad) que reúne a 120 hospitales privados, 9 compañías aseguradoras y otros stakeholders claves del sector sanitario español. Esto da idea de la concentración de poder que se está produciendo y ante la que el profesional sanitario con ejercicio privado ha de defenderse. Y van ya por 7,6 millones de dobles asegurados. Esto es resultado de una comercialización agresiva, de una competencia entre las compañías enorme, de la situación económico-social, del mencionado cambio de modelo sanitario, de la segmentación de las pólizas…

PROFESIONALES SANITARIOS

Y ¿qué les está ocurriendo a los profesionales sanitarios? Actualmente se está produciendo una búsqueda por los mismos del medio de subsistencia derivado de su profesión aprendida, como siempre ha sido. Solo unos pocos encuentran un puesto de trabajo estable y duradero.  Y aparte de los que optan por la emigración, cada vez más dolorosa y numerosa, la precariedad del trabajo en la sanidad pública unida a la falta de expectativas profesionales dentro de la misma impulsa a muchos de ellos a vivir de su actividad privada, al menos parcialmente. Con el tiempo, y dada la mejor remuneración al trabajo que se consigue en la sanidad privada, la dedicación a la misma cada vez es mayor en detrimento de lo público. Se produce una negociación encarnizada entre las compañías de seguro y dichos proveedores de salud. Aquellas intentando pagar lo menos posible por lo que ellas llaman “siniestros”; y éstos intentando defender su derecho a unas remuneraciones dignas por su trabajo  Son profesionales cada vez mejor formados e informados, que usan la medicina basada en evidencias, que trabaja en equipo. Pero su relación con el paciente está derivando a la desconfianza por miedo a la demanda judicial, usando cada vez más y más consentimientos informados. Se relacionan con la farmaindustria en base a un código ético cada vez más estricto, pero aún sometidos a una presión comercial desmesurada al ser utilizado este medio como suministradora de formación continúa siempre cara y lenta.

COMO FUNCIONA LA SANIDAD PRIVADA

Pero en la sanidad privada hay un problema: todo depende del profesional y de su rendimiento. En la misma no hay contratos permanentes y eternos. El derecho al trabajo hay que ganárselo día a día. Funciona la ley de la oferta y la demanda. Y el consumidor del servicio sanitario tiene el poder de elegir compañía, de elegir profesional, de elegir clínica, etc. El cliente cada vez está mejor informado y cada vez exige más calidad en su atención. El profesional que quiera vivir de su actividad privada debe dar esa calidad sin más demora, sin justificaciones externas, buscando la excelencia que lo diferencie del competidor que son los otros profesionales sanitarios.

Este escenario es el que hay. El médico que quiera vivir dignamente de su profesión, que quiera un desarrollo adecuado de su carrera profesional ha de trabajar duro. Tiene que diseñarse a sí mismo y tener las cosas claras en relación al mundo donde se mueve. Debe olvidarse de que la medicina y el dinero se llevan mal. Debe adquirir conciencia de que tiene derecho a ser remunerado dignamente por el servicio que presta a la sociedad, pues la sanidad no tiene precio pero cuesta dinero. Es poco asumible que los ingresos procedentes de compañías de seguro tengan unos márgenes muy limitados, unos baremos desactualizados y cambiantes y unos pagos arbitrarios.

El médico actual debe, además, casar eso con la prestación de un servicio excelente y de calidad, actualizado y moderno, cada vez más subespecializado. Y debe además conseguir una imagen entre sus clientes-pacientes de integridad científica y moral, con transparencia en su actuación, atención contínua basada en la deontología profesional más exquisita. El reconocimiento social vendrá por añadidura y la satisfacción personal igualmente.

SEGURIDAD SOCIAL Y EN EL PUESTO DE TRABAJO

Hay modos de conseguir la seguridad aparente que da la sanidad pública. Esto existía antes cuando las plazas en propiedad eran una posibilidad cierta, cuando los sueldos se actualizaban permanentemente y cuando dichos sueldos eran dignos en el servicio sanitario público. Actualmente las remuneraciones de un médico especialista están mermando cada vez más. Y la seguridad social, las cotizaciones para conseguir una pensión pública en el futuro cada vez son más precarias e inciertas. En la actividad privada esa seguridad en cuanto a la asistencia sanitaria y en cuanto a las pensiones futuras se consiguen de otro modo, más seguro incluso que siendo asalariado público.

GESTIÓN DE LA CONSULTA PRIVADA

Y el desarrollo profesional que hasta ahora sólo se conseguía en los hospitales públicos cada vez más es posible obtenerlo en la sanidad privada. Además el límite es autoimpuesto por el profesional. Este se desarrolla cuanto quiera, o cuanto se vea obligado por las exigencias del cliente o por la otros profesionales con los que tenga que competir.

Hay cuatro modos de gestión privada de consultas:
Médico independiente
Asociación a policlínicas
Situación mixta
Asociación a equipos profesionales estructurados

De todas ellas la más actual y la que mejor puede hacer conciliar la vida profesional, individual y familiar para un médico es la asociación de equipos profesionales. Cada vez es más difícil la independencia absoluta y la asociación a políclinicas da en una nueva explotación del profesional que termina desincentivado y descomprometido con su profesión. Y tanto el médico independiente como el asociado a policlínicas termina siendo explotado por su indefensión ante las compañías.

De todo lo anterior se deduce que solo aquel profesional que de la cantidad y calidad suficiente en su actividad tendrá una vida de éxito en el escenario actual: vivir dignamente de su actividad profesional y progresar en su carrera











domingo, 6 de octubre de 2013

Un niño y un padre


Un niño y un padre
Os voy a contar una historia. Es la historia de un niño que se impregnó de un ideal gracias a su padre. Era una esponja y creció adquiriendo valores de solidaridad, de respeto al ser humano…de amor. Su padre era campesino. Trabajaba de sol a sol  y aunque físicamente casi no lo veía lo tenía presente constantemente. Su madre, amorosa y ama de casa a la antigua usanza, le hablaba de él y de sus valores. Y en los escasos ratos de convivencia de la familia completa –también con sus dos hermanos mayores-, ya era por la noche en el día a día o cuando en las vacaciones o fiestas le ayudaba en las labores del campo surgía una comunicación de calidad entre padre e hijo. No hacían falta palabras, aunque las había. La comunicación no verbal era permanente, había una ejemplaridad en todos los actos de su padre y en las conversaciones que le oía mantener con su madre o con otros adultos. Todo lo que expresaba ese ser grandioso, su padre, estaba basado en la honestidad radical, en la seriedad, en el respeto a sus mayores, en la tolerancia a la opinión ajena, en el amor a su trabajo como medio de ganarse la vida para él y su familia. La profesionalidad como valor fundamental, el gusto por las cosas bien hechas.

Su familia. Para su padre era lo más importante: el sentido de su vida. Aunque defendía y se sentía responsable del núcleo fundado por él y su esposa, jamás se olvidaba de sus padres y hermanos. Sufría con las rencillas familiares entre ellos; buscaba la armonía, aún a costa de su sufrimiento o su renuncia. Ese amor por sus hermanos y familia en general lo transmitió a sus hijos, entre los que se enorgullecía de estar. Les transmitió que nada material podía estar por encima de su fraternidad. Y que la mentira “tenía las patas muy cortas”: “Hijo mío, con la verdad se llega a todas partes”.
 
El niño creció escuchando de su padre historias de la postguerra, de la represión franquista en su pueblo y alrededores, en España en general. El niño adquirió miedo a la manifestación libre de su opinión política –“no te señales hijo”. Su padre, aunque le gustaba la política y opinar de los asuntos públicos, solo lo hacía en privado; cerraba la puerta de la calle con cerrojo “no sea que me escuchen los falangistas”. Tenía miedo a las represalias del poderoso pues las había visto y vivido muy de cerca. Ese miedo se te mete en los huesos y no te abandona en toda tu vida. Con la represión organizada de una dictadura sientes que si defiendes públicamente tus ideales, si luchas por lo que entiendes que es justo contra el poder establecido estás poniéndote en riesgo no solo a ti sino también a tu familia. Y si no eres un héroe, o no tienes vocación de ello, en medio de un ambiente represivo y dictatorial, el atrevimiento tiene riesgos difíciles de asumir.

El niño escuchó de sus padres que había que esforzarse. Su padre solo quería para sus hijos un mundo mejor que el que él tuvo en su infancia; y por eso no quería que fuesen del campo. No le gustaba el trabajo del campo para sus hijos. Veía el trabajo en la agricultura como duro, desagradecido, imprevisible, escaso, mal remunerado, humillante a veces. Sin embargo a él le gustaba. Dominaba todas las tareas del mismo. Le encantaba la viña y sus labores: la poda, la recogida de sarmientos, la quema de los mismos para hacer cisco, el arado de la tierra, la castra, el sulfato, la corta de la uva… O su huerta: medio de vida fundamental. Recogía sus productos por la tarde y los comercializaba por las mañanas. Vendía y pregonaba en pueblos cercanos lo recogido en la cosecha cada día: tomates, melones, sandías, pimientos, rábanos, lechugas, cebollas, ajo… Y se ganó el cariño de los lugareños. El niño, su madre y sus hermanos también vendían: ambulante en la plaza de abasto o de puerta en puerta: “¿niñaa, quieres rábanos?!” “Dame dos manojitos”. ¡Qué felicidad cuando consumaban una venta! ¡Qué decepción si no vendían!

Sin embargo el padre quería para sus hijos un oficio, pero no el del campo. Y lo consiguió. Todos sus hijos tienen oficio hoy en día. Todos sus hijos aman a su oficio. Todos sus hijos son profesionales reconocidos en sus profesiones, manteniendo a su familia con la dignidad que él le transfirió. Son trabajadores como él quiso que fueran: honrados y abnegados.

Incluso consiguió con su esposa darle estudios universitarios a uno de sus hijos: el niño de la historia. Un niño que ya es adulto con valores y miedos, serio y honesto, trabajador, sensible, a veces impulsivo, que ama a su familia, que ama a su tierra, que sigue luchando por el ser humano en sentido amplio porque cree en la vida, cree en la providencia de la vida, y cree que volverá algún día a ver a su padre, a fundirse con él y su energía…eternamente…

“…Y QUISE RECORDARTE, PADRE,
LLENO DE TRISTEZA 

PORQUE TU TE FUISTES 
PORQUE TU TE FUISTES 
DONDE LAS ESTRELLAS 
LO MISMO QUE EL HUMO 
DE NUESTRA CANDELA 
LO MISMO QUE EL HUMO ¡PADRE! 
DE NUESTRA CANDELA…”